Inauguraron en Berlín un monumento a los discapacitados asesinados en el Holocausto

30/Sep/2014

El Diario 24

Inauguraron en Berlín un monumento a los discapacitados asesinados en el Holocausto

Se trata de una pared de
cristal azul de 24 metros de largo ubicada en la capital de Alemania.
Alemania inauguró el
martes un monumento para más de 200.000 personas con discapacidad física y
mental asesinadas por los nazis por considerar que su vida no valía nada.
El monumento consisten en
un panel de cristal azul de 24 metros de largo que está afuera de la sala de
conciertos de la Filarmónica de Berlín, cerca de los monumentos a las víctimas
judías del holocausto y de los homosexuales y gitanos que murieron a manos de
los nazis, y que fueron inaugurados en la última década.
El muro de cristal está
donde había una villa desde donde se coordinó el asesinato de pacientes de
hospitales y psiquiátricos. Más de 70.000 personas fueron exterminadas en
cámaras de gas en operaciones que los nazis nombraban «T4» en
referencia a la dirección del edificio, Tiergartenstrasse 4, en 1940 y 1941.
Aquí se vio «una
tecnología probada e implementada por primera vez en los indefensos, enfermos y
gente discapacitada, un experimento para todos los programas nazis que
siguieron de erradicación masiva», dijo Sigrid Falkenstein, cuya tía Anna Lehnkering
fue esterilizada y luego asesinada.
Decenas de miles más
fueron exterminados usando métodos como inyecciones y hambruna, y los enfermos
mentales eran blanco de las unidades de la policía secreta nazi en los países
invadidos. Se calcula que el número de discapacitados físicos y mentales que
murieron por los programas de eutanasia nazi ascendió a entre 200.000 y
300.000.
Pocos administradores y
médicos involucrados fueron llevados a la justicia después de la Segunda Guerra
Mundial. La ministra de Cultura Monika Gruetters dijo que le llevó mucho tiempo
a Alemania honrar públicamente a las víctimas que fueron ignoradas tanto
tiempo.
El memorial, que incluye
información en audio y video sobre el programa y sus víctimas, enfrenta a los
visitantes «con una forma de pensar que presume juzgar el valor de las
vidas individuales», explicó Gruetters.
Agregó que el programa de
eutanasia también se benefició de una «deformación del sentido moral que
llevó a mucha gente a pensar que matar a enfermos y discapacitados era un acto
de misericordia y éticamente legítimo».